Recetas para la vida – Cómo ser una persona exitosa


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En realidad, nunca sabes si algún día necesites algo del que
hoy te negaste a ayudar

Por Becky Krinsky

Veinte años son muchos, sobre todo cuando no se sabe qué
puede suceder mañana. Se puede decir que hoy ya es veinte años
más tarde; todas las experiencias, las relaciones, los
recuerdos se acumulan y se suman. Estos ayudan a tomar
decisiones que — a pesar de que parecen intuitivas — en
realidad están basadas en las experiencias anteriores.

Las actitudes y respuestas pequeñas, insignificantes, que pasan
desapercibidas, son en sí el fundamento de la mayoría de las
futuras decisiones.

Cuando se habla del KARMA, se podría decir que lo que haces y
dices, así como lo que dejas de hablar y decir, tienen
consecuencias. Estas se sienten justo cuando menos se
esperan y quizá más se necesiten.

¡Qué fácil es tratar con respeto y amabilidad a los superiores
— ya sea un jefe, el médico que está por operar, el presidente
de la compañía, etc.!

¿Pero, cómo se trata a las personas que son casi invisibles,
temporales o lejanas de ser alguien relevante? ¿Qué sucede
cuando se trata de alguien al que no se le considera
suficientemente importante? ¿Se les da el mismo trato y
atención?

A pesar de que toda persona es valiosa y merece el mismo
respeto, la realidad no es así; la persona que no paga, que no
es tan importante, que no tiene mucho que ofrecer, siempre se
encuentra en el último lugar de prioridades, de hecho muchas
veces hasta sin querer se le ignora.

Sería bueno recordar las vueltas que de la vida… el día menos
pensado, aquella persona que ignoramos o a quien simplemente no
ayudamos… puede ser el individuo que pueda cambiar nuestro
destino.

Abel, un estudiante de abogacía, entró a trabajar a una
compañía prestigiosa. Se llevaba bien con la gente del trabajo
excepto con Selena, una asistente legal. Ella trabajaba como
ayudante legal de los abogados de la organización y como parte
de su trabajo le asignaron la tarea de asistir también a Abel
con lo que necesitara. Si bien Selena era muy competente,
reservaba sus buenos modales para sus superiores, abogados con
poder dentro de la compañía. En cambio, cuando tenía que ayudar
al jovencito de Abel lo hacía de mala gana, muchas veces se
negaba a hacer lo que él solicitaba y tenía una mala actitud
hacia él.

Pasaron los años y Abel continuó creciendo en su profesión
hasta alcanzar uno de los puestos ejecutivos más altos dentro
de otra organización.

Años más tarde, Abel recibió un llamado inesperado; Selena la
secretaria que nunca lo ayudo.  Ella perdió su trabajo
después de 24 años y sabía que en la empresa donde estaba Abel
estaban buscando a alguien con su experiencia.

A pesar de que hubiera sido fácil para Abel conseguir que su
compaña contratara a Selena, no tenía el deseo de ayudarla.
Recordó el mal trato y la falta de atención que le dio años
atrás. No era ni resentimiento ni venganza, simplemente pensó
que su trato profesional no era el más optimo,
independientemente de que contaban con varios candidatos con
una mejor actitud.

Selena perdió la oportunidad de conseguir ese trabajo, porque
todas las acciones cuentan en la vida. Después de todo, nunca
se sabe para quién se trabaja.

La Receta:

Cuida tu Karma — Lo que das, recibes

Ingredientes:

  • 1 taza de respeto; consideración, cortesía y atención.
  • 1 rebanada de amabilidad; acciones nobles y gentiles
  • 3 gotas de empatía; reconocer las necesidades y
    sentimientos
  • 1 manojo de actitud positiva y cooperativa; hacer lo
    debido, no sólo lo querido.
  • 2 cucharadas de ojo noble; sin juicio personal o interés
    particular

Recomendación del chef:

Soy amable, cortes y ayudo a las personas que puedo; todos
somos importantes, seguro que yo también necesite ayuda en
algún momento.

Modo de preparación:

  1. Todas las personas tienen el mismo valor.
    Cuando yo me valoro, reconozco que toda persona es igualmente
    valiosa y, por lo tanto, es digna de respeto,
    cordialidad y atención. No se puede dar o exigir aquello que
    no se posee o no se conoce.
  2. El buen trato es contagioso. Se acumula,
    fortalece el autoestima y crea buenas relaciones
    personales.Cuando se tiene una actitud agradable, positiva y
    humilde con los demás se crea una energía positiva que se
    multiplica y regresa en el momento o lugar menos pensado y
    quizá más necesitado.
  3. La vida es corta y las circunstancias cambian
    constante e inesperadamente.
    Los actos de bondad,
    los detalles y las atenciones que se hacen son lo único que
    perdura por toda la vida. Todo lo demás puede cambiar,
    olvidarse o perderse en el proceso.

Cuando uno ayuda a otra persona,
realmente y sin querer se está ayudando a sí
mismo
.

 

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