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Nov 25

Mitos y verdades sobre el uso de tampones


not again menstruation, concept

¿Ya has tenido tu primer período y te gustaría encontrar
un producto sanitario que te haga sentir tan cómoda como si no
llevaras nada? Si te gusta hacer deporte y llevar jeans bien
ajustados, quizás hayas pensado en usar tampones, pero tienes
sus reservas y muchas preguntas. Es normal que sientas
desconfianza ante algo nuevo y desconocido para ti, y hasta
beneficioso porque eso te lleva a buscar información y
asesoramiento. Para que pierdas el miedo, aquí te contamos los
mitos y las verdades sobre el uso de los tampones.

Los tampones son unos productos que puedes utilizar durante tu
período, en lugar de las tradicionales toallas femeninas de algodón, que se
adhieren a tu ropa interior.  Están hechos de algodón
comprimido, en forma de tubo pequeño, para que puedas
introducirlo dentro de la vagina. Una vez allí, absorben la
sangre sin que te des cuenta. Esto es absolutamente inofensivo,
aunque hay muchos mitos y temores relacionados a su uso.

El más común de todos: ¿puedo usar tampones si soy
virgen?

Por supuesto que sí. Aunque muchas personas todavía creen que
el uso de los tampones puede hacer que pierdas tu virginidad, están en un error. Es un
mito que debes desterrar y vamos a aclararte por qué. Una
persona es virgen cuando nunca ha tenido una relación sexual.
No se deja de ser virgen porque uses o no un tampón. La
confusión viene por lo siguiente: las mujeres vírgenes tienen
una membrana muy delgada llamada himen que cubre parcialmente
la entrada a la vagina, que es por donde sale la sangre durante
la menstruación.  El himen es muy elástico, se estira con
facilidad y puede permitir perfectamente la entrada de un
tampón.  Hay ocasiones en que el himen se rasga o se rompe
en caso de que la mujer realice actividades muy bruscas, como
montar a caballo, hacer gimnasia, etc. Eso tampoco implica la
pérdida de la virginidad. La virginidad se pierde cuando la
mujer tiene su primera penetración sexual, en la que el himen
se rompe completamente. Así que recuerda bien, usar tampones no
te hará perder la virginidad. Tener relaciones sexuales, sí.

Seguro que me va a doler.

No te preocupes, es cuestión de práctica. Es posible que te
moleste un poco al insertarlo por primera vez, pero las
molestias irán disminuyendo a medida que te acostumbres a
hacerlo. Lo mismo ocurre al quitarlo, ya que su tamaño se habrá
expandido y será más grueso. Si bien es cierto que colocarte y
quitarte el tampón puede ser incomodo, sobre todo al principio,
no debe generar dolor y con el tiempo te acostumbrarás a la
sensación. Una técnica recomendada para quitarlo es tirar del
hilo de manera firme, sin prisa pero sin pausa, y siempre
tratando de mantenerte relajada y tranquila.

¿Cuál me conviene más?

Ten en cuenta que actualmente existen distintos modelos de
tampones que buscan facilitar su colocación, de acuerdo a las
preferencias de cada mujer: algunos incluyen un aplicador,
otros tienen la punta más redondeada para quienes recién
comienzan a usarlos y los hay de diferentes formas y tamaños.
Si estás considerando usarlos, lee atentamente las indicaciones
en las cajas de los productos para elegir el más apropiado para
ti.  Te recomiendo que comiences con uno de los más
delgados y de preferencia con aplicador de plástico que se
desliza mejor y te causará menos roce y molestias al colocarlo.
Cuando ya tengas más práctica, puedes probar con otros más
gruesos con aplicador de cartón. No te recomiendo los que
vienen sin aplicador que requieren mucha más experiencia y que
pueden contaminarse al estar en contacto con los dedos.

¿Qué pasa si no puedo insertarlo?

No es común, pero podría suceder que tu himen no permita el
espacio suficiente para poder insertar el tampón y por más que
trates, no pase. En este caso, no lo fuerces.  Podrías
también intentar usar un poco de lubricante vaginal o gel en la punta del
tampón para que se deslice mejor.

Algunos consejos cuando los uses:

La ventaja de los tampones es que te permiten ponerte ropa
ajustada y practicar deportes incluso en el agua, durante los
días en que tengas tu período. Es un método seguro, pero hay
que tener en cuenta algunos cuidados sencillos, para evitar
complicaciones.

•  ¡Cuidado con el hilo! El tampón tiene
un hilo que te permite quitártelo luego de su uso. No olvides
dejarlo siempre hacia afuera para evitar que se pierda dentro
de tu vagina. Si eso ocurre (y de hecho, es algo que puede
pasar con frecuencia), no te desesperes ni te angusties. Sólo
debes introducir tu dedo dentro de la vagina y buscarlo con
suavidad manteniendo la calma. Si no logras encontrarlo,
entonces deberás recurrir a un ginecólogo/a para que te ayude a
hacerlo. Que no te de vergüenza. Es importante que busques
ayuda cuanto antes porque la sangre acumulada dentro de la
vagina puede provocarte infecciones.

•  ¡Cuidado con el tampón adentro! Cada
vez que vayas a colocarte un nuevo tampón recuerda quitar antes
el anterior. Cuando se acostumbran a usarlos, muchas mujeres se
olvidan que lo tienen puesto y se colocan otro sin darse
cuenta. Esto puede ser peligroso ya que, como en el caso
anterior, la sangre acumulada del tampón puede causar
infecciones si se mantienen mucho tiempo dentro de la vagina.

•  ¡Cuidado con el tiempo de uso! Cambia
el tampón cada cuatro horas, de esa manera evitarás que el
tampón se agrande demasiado. Te será más fácil extraerlo y te
mantendrás más limpia y cómoda. Este tiempo puede variar según
la intensidad del flujo (la cantidad de sangre).  Sobre
todo en los días de flujo más intenso o durante la noche, te
conviene combinar el tampón con una toalla sanitaria fina
adherida a la ropa interior, sólo para evitar mancharte en caso
de que haya algún pequeño derrame de sangre.  También te
recomiendo  que intercales el uso de toallas higiénicas y
tampones para evitar irritaciones.  Si te sientes muy
irritada, se tienes dolor o picazón, deja de usar el tampón.

•  ¡Cuidado con el Síndrome de Choque Tóxico! (o
Síndrome de Shock Tóxico — TSS, por su sigla en
inglés) Esta es una reacción tóxica del cuerpo a una infección
provocada por una bacteria, que debe ser atendida con urgencia
porque puede provocar problemas graves de salud. Puede
producirse por varios motivos y uno de ellos es el usar un
tampón durante muchas horas o cuando un tampón se queda dentro
de la vagina (como te explicamos anteriormente). Realmente no
es muy común que suceda, pero no está de más que conozcas los
síntomas para que puedas actuar ya que es una emergencia:

  • Fiebre alta que aparece de repente
  • Una erupción en la piel como quemadura solar
  • Diarrea
  • Mareos, sensación de desmayo y/o desmayo
  • Vómitos

Si todavía tienes dudas o miedo de usar estos productos, ten en
cuenta que no hay motivo para que te pierdas el próximo
campamento con tus amigas o un día en la piscina en el club:
¡puedes usar tampones con confianza! Muchas adolescentes y
muchas mujeres los usan sin problemas y hasta los prefieren en
lugar de las toallas femeninas, que son más voluminosas. Si te
acostumbras, en verdad pueden ser una solución práctica y
discreta para varias situaciones que, de otro modo suspenderías
a causa de tu período.

Actualización de un artículo originalmente publicado en el
2011.

Imagen © iStock /LuckyBusiness

Permalink:
http://www.vidaysalud.com/diario/mujeres/mitos-y-verdades-sobre-el-uso-de-tampones/



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