Más niños de EE. UU. tienen diabetes tipo 1, pero los MedlinePlus en español


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JUEVES, 17 de diciembre de 2015 (HealthDay News) — La cantidad
de niños de EE. UU. que viven con diabetes tipo 1 ha aumentado
en casi un 60 por ciento desde 2002, y los expertos no están
seguros del motivo.

Usando una base de datos nacional, los investigadores hallaron
que la prevalencia de diabetes tipo 1 era de poco menos de 1.5
casos por cada mil niños y adolescentes en 2002. Para 2013, esa
cifra había aumentado hasta 2.3 por cada mil.

El estudio, que aparece en la edición en línea del 17 de
diciembre de la revista Diabetes Care, amplía la
evidencia de un misterioso aumento global en la diabetes tipo
1.

A diferencia de la diabetes tipo 2, una enfermedad común de la
adultez, la diabetes tipo 1 no tiene nada que ver con la
obesidad. Es una enfermedad autoinmune en que el sistema
inmunitario ataca por error a las células que producen la
insulina, una hormona que regula el azúcar en sangre.

Y por lo general se diagnostica en la niñez.

Las personas con diabetes tipo 1 tienen que recibir inyecciones
diarias de insulina, o implantarse una bomba de insulina, para
sobrevivir.

Es una enfermedad difícil de manejar, y conlleva complicaciones
a largo plazo como daño nervioso, insuficiencia renal y
enfermedad cardiaca, comentó el Dr. Steven Griffen,
vicepresidente de desarrollo traslacional de la JDRF, una
organización sin fines de lucro que respalda la investigación
sobre la diabetes tipo 1.

El hecho de que la diabetes tipo 1 se esté haciendo más común
significa que es cada vez más importante comprender sus causas,
dijo.

Griffen, que no participó en el nuevo estudio, señaló que la
creciente prevalencia entre los niños de EE. UU. es
preocupante, pero no sorprendente. “Vemos esta tendencia a
nivel global. Estudios en otros países han arrojado resultados
similares”, afirmó.

“En cuanto al por qué, no tenemos una respuesta”, añadió
Griffen.

Dijo que hay teorías, y que los investigadores las están
estudiando.

Según Griffen, una teoría se centra en el “microbioma”
intestinal, la inmensa colección de bacterias que por lo
general residen en el sistema digestivo. Algunas
investigaciones han apuntado a una falta de diversidad en esas
bacterias intestinales que podría desencadenar la diabetes tipo
1 en los niños con una susceptibilidad genética.

Se cree que ciertos aspectos de la vida moderna (como el uso de
antibióticos, la comida procesada y hasta las cesáreas) podrían
reducir la diversidad de los microbiomas intestinales.

Los investigadores también están estudiando otras explicaciones
potenciales, dijo Griffen, como si ciertas infecciones virales
pueden desencadenar la respuesta inmunitaria anómala que
provoca la diabetes tipo 1.

Pero por ahora, los motivos de la creciente prevalencia siguen
sin estar claros, concurrió Susan Jick, una de las
investigadoras que trabajó en el nuevo estudio.

Su equipo encontró una tendencia positiva en la diabetes tipo
2. Tras un aumento inicial, la cantidad de niños con la
enfermedad bajó hacia el final del periodo del estudio.

En 2006, la prevalencia de diabetes tipo 2 era de 0.56 casos
por cada mil niños menores de 18 años. En 2013, se había
reducido a 0.49 por cada mil, mostraron los hallazgos.

Es una buena noticia, dijo Jick, profesora de epidemiología de
la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston.
“Esperamos que siga bajando”, añadió.

Según los investigadores, el declive en la diabetes tipo 2 es
más fácil de explicar. Durante el periodo del estudio, la tasa
de obesidad entre los niños en edad preescolar de EE. UU. se
redujo, lo que podría explicar en parte el descenso en la
diabetes en años más recientes.

El equipo de Jick basó los hallazgos en una base de datos de
reclamaciones de seguro con información sobre aproximadamente
30 millones de estadounidenses. Entre 2002 y 2013, más de
96,000 niños menores de 18 años fueron diagnosticados con
diabetes tipo 1 o 2.

En esos años, la cantidad de niños con diabetes tipo 1 aumentó
en un 57 por ciento.

También se diagnosticó un daño renal relacionado con la
diabetes a casi 3,200 niños. Y como en la diabetes tipo 1, la
prevalencia aumentó con el tiempo, dijo Jick.

En 2002, poco más del 1 por ciento de los niños con diabetes
tenían algún grado de disfunción renal. En 2013, más del 3 por
ciento se vieron afectados, hallaban los investigadores.

Pero Griffen dijo que sospecha que un incremento en la
detección explica gran parte del aumento. Los médicos podrían
ahora hacer pruebas de la disfunción renal con más frecuencia,
sugirió.

Jick dijo que cree que los hallazgos resaltan la importancia de
monitorizar la función renal en los pacientes de diabetes,
incluso en los niños.

Según la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes
Association), algunas señales de advertencia de la diabetes
tipo 1 incluyen una pérdida de peso sin explicación, una sed
excesiva, una micción frecuente y una fatiga extrema.

Artículo por HealthDay, traducido por Hola Doctor

FUENTES: Susan Jick, Ph.D., professor, epidemiology, Boston
University School of Public Health; Steven Griffen, M.D., vice
president, translational development, JDRF, New York City;
February 2016, Diabetes Care



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