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Dic 02

8 mitos sobre tu corazón


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Tu corazón y tú llevan juntos toda la vida, pero ¿lo
conoces bien? Aunque pienses que la pregunta sobra, va en
serio. Los mitos y las falsas creencias abundan, como el pensar
que los problemas cardíacos son más bien cosa de los hombres
cuando en realidad son la principal causa de muerte entre las
mujeres. Y ésa es sólo una muestra. Te invito a despejar unos
cuantos mitos sobre el corazón y las enfermedades cardíacas
para que armada/o con el conocimiento adecuado, puedas
protegerlo mucho mejor.

Muchas veces nos acostumbramos a aceptar ideas de forma
absoluta, sin ponernos a pensar si son ciertas o no. Y las que
se relacionan con el corazón no son una excepción.  Con
seguridad, te asombrarán muchas de las verdades que despejan
los mitos de los que hablaremos a continuación.  Comprueba
ahora cuánto sabes en realidad sobre ese incansable motor que
impulsa tu sangre por todo el cuerpo.

1. Los problemas del corazón son un asunto de personas
mayores.
No lo creas. Aunque los riesgos aumentan con
la edad, las condiciones que se van sumando y llegan a causar
un problema cardíaco con la edad, pueden surgir desde la
infancia. La acumulación de la placa en las
arterias, por ejemplo, toma años en desarrollarse hasta que se
presenta el dolor o la obstrucción en la etapa adulta. Los
jóvenes que crecen a base de comida chatarra y llevan una vida sedentaria ante la computadora o la
televisión
, tienen mucho más riesgo de tener problemas
cardíacos a una edad más temprana que nunca antes. Los buenos
hábitos de salud son un proceso y deben comenzar temprano,
especialmente el llevar una vida activa y una dieta equilibrada
y sana, ambos básicos para la salud del corazón.

2. Las enfermedades cardíacas no
afectan a los niños.
Muchos creen esto y están
equivocados también. Las enfermedades cardíacas afectan a las
personas de cualquier edad. El corazón de un niño puede verse
afectado por condiciones congénitas, infecciones que dañan el
corazón o factores relacionados con el estilo de vida, como
comer en exceso y no hacer ejercicio. Es más, con la mayor
incidencia de obesidad en los niños, las enfermedades
cardíacas están afectando a un mayor número de jóvenes adultos
que antes, debido a factores agravados por el exceso de peso,
como la hipertensión y el colesterol elevado.
Además, el paro cardíaco (cuando el corazón deja de latir
repentinamente), afecta a miles de niños y jóvenes en los
Estados Unidos. Las enfermedades cardíacas son la causa
subyacente de la muerte de jóvenes atletas por paro
cardíaco
(1 entre cada 100,000 estudiantes en la escuela
secundaria en el país).

3. Las enfermedades cardíacas no afectan a los más
fuertes y a los que están en forma
. No hay duda que
cuando la persona se mantiene activa y cuida de su salud, está
ayudando a su corazón. Cuando se hace ejercicio de forma
regular se obtienen beneficios enormes. Sin embargo, aunque el
estar en buena forma física reduce el peso de los factores de
riesgo, no los elimina. Así que aunque corras maratones, tienes
que seguir revisando tu colesterol, debes evitar el cigarrillo
y el exceso del alcohol.

4.  Si tengo el colesterol alto y la presión
arterial alta, me sentiría enfermo(a)

Definitivamente, otro error. Ninguna de esas condiciones
necesariamente da síntomas de aviso y ambas pueden conducir al
infarto (ataque al corazón) y al derrame
cerebral. El colesterol se puede adherir a las paredes de las
arterias y bloquear el flujo sanguíneo al corazón o al cerebro.
Se puede estar delgado y tener colesterol alto debido a otros
factores de riesgo, así que hay que revisar los niveles del
mismo independientemente del peso. La presión arterial, por su parte, es la
medida de la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de
las arterias a medida que circula. También hay que revisarla
con frecuencia ya que aproximadamente 1 de cada 3 adultos tiene
hipertensión y no lo sabe. Idealmente, el nivel total del
colesterol en la sangre debe estar por debajo de los 200
mientras que la presión arterial normal debe estar en los
120/80. Ambas condiciones pueden mejorarse y controlarse
mediante la dieta, el ejercicio y, si es necesario, los
medicamentos.

5. Los síntomas del infarto son iguales en los hombres
que en las mujeres.
Tanto los hombres como las mujeres
pueden experimentar el clásico infarto repentino que aparece
con un intenso dolor en el pecho y sudor frío.  Sin
embargo, las mujeres, con más frecuencia que los hombres,
pueden presentar síntomas más sutiles y menos
reconocibles
, como dolor en el abdomen, dolor en la
mandíbula o en la espalda, náusea y respiración entrecortada.
En muchas ocasiones las mujeres no experimentan dolor en el
pecho, pero sí mucho cansancio que achacan al exceso de
responsabilidades: la casa, el trabajo, los niños, no al aviso
de un problema del corazón.  Consulta este artículo de VidaySalud sobre los
avisos de un infarto para que puedas identificar los síntomas
sin perder tiempo.

6. Las enfermedades cardíacas son genéticas.
Si mis padres no lo padecieron, entonces, yo tampoco.  
Cuidado con esta creencia.  Hay factores de riesgo que
puedes controlar, como la dieta, fumar o no, hacer ejercicio y
otros que definitivamente quedan fuera de tu control, como tu
edad  y tu historia familiar.  Si los padres tuvieron
un accidente cerebral vascular (accidente
cerebrovascular — ACV) o un infarto antes de los 55 años,
entonces la persona tiene un riesgo mucho mayor de sufrirlo
también. Como no podemos cambiar los genes, hay que esforzarse
más por controlar los factores de riesgo que sí están a nuestro
alcance. Si hay una historia familiar de infarto, lo mejor es
no fumar, mantener el colesterol bajo control, hacer ejercicio,
llevar una dieta balanceada y visitar al médico
regularmente para los chequeos  necesarios del corazón.

7. Las mujeres tienen más probabilidades de morir por
cáncer del seno que por infarto
. Las enfermedades cardíacas son la causa
principal de muerte entre las mujeres
, muy por encima de
cualquier tipo de cáncer, y en todas las edades. El mensaje es
claro: las mujeres deben empezar a cuidar su corazón desde
jóvenes para evitar complicaciones posteriormente.

8. La diabetes no es un factor de riesgo si los niveles
de glucosa están bajo control.
Es un gran logro para
un diabético mantener sus niveles de glucosa (azúcar) lo más
cercano a los límites normales. Pero no debe dormirse en los
laureles. Es importante que cuide su corazón. La
diabetes de por sí causa inflamación que puede dañar los vasos
sanguíneos, aumentando así el riesgo de enfermedades cardíacas
y otros problemas de salud. Lo ideal es que además de la
glucosa, se mantenga un peso saludable, la presión arterial
controlada y el colesterol dentro de los límites normales.

¿Cuántas acertaste?  Si coincidiste con todas las
respuestas, ¡felicidades!  Pero no te sientas mal si te
equivocaste en algunas.  Lo importante es que ahora sí
tienes la información correcta.  Si tienes alguna
preocupación específica consulta con tu médico de cabecera o
con un cardiólogo.  ¡Protege tu corazón y tu vida!

 

Actualización de un artículo originalmente publicado en el
2011.

Imagen © iStock / Aaltazar



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