Mar 28

Exposición a una hormona en el útero podría aumentar el riesgo posterior de diabetes tipo 2

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Un estudio con ratones muestra que la leptina afecta la comunicación entre el cerebro y el páncreas, que produce la insulina

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Fuente: HealthDay

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Mar 23

Un parche para la piel podría ayudar a manejar la diabetes sin dolor

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Una tecnología experimental detecta los niveles de azúcar en sangre y administra el medicamento mediante microagujas

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Fuente: HealthDay

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Mar 09

La aptitud física en la juventud podría ser clave para el riesgo de diabetes décadas más tarde

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Un estudio dio seguimiento a 1.5 millones de personas de 18 a 62 de edad, y halló que los adolescentes con una mejor aptitud física tenían un riesgo más bajo de por vida

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Fuente: HealthDay

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Mar 03

¿Está la diabetes tipo 1 vinculada con un mayor riesgo de MedlinePlus en español

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Imagen de noticias HealthDay

MARTES, 1 de marzo de 2016 (HealthDay News) — Sufrir de
diabetes tipo 1 podría aumentar el riesgo de ciertos tipos de
cáncer, pero reducir el riesgo de otros, sugiere un estudio
reciente.

Se observó un riesgo más elevado de cánceres del estómago, el
hígado, el páncreas, el endometrio, los ovarios y los riñones.
Sin embargo, se observó un riesgo más bajo de cáncer de
próstata y de mama, reportaron los investigadores.

En la diabetes tipo 1, el cuerpo no puede producir la hormona
insulina, que ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre.
Las personas con diabetes tipo 1 deben ser tratadas con
insulina para sobrevivir.

La buena noticia de este estudio, según la investigadora Sarah
Wild, es que no parece que el tratamiento con insulina sea
responsable del aumento en el riesgo de ciertos cánceres, algo
que había sido una preocupación.

“Este patrón de riesgo de cáncer [observado en este estudio] es
similar al que se ve en las personas con diabetes tipo 2 y en
las personas con sobrepeso”, comentó Wild, profesora de
epidemiología de la Universidad de Edimburgo, en Reino Unido.
“Esto sugiere que el tratamiento con insulina para la diabetes
tipo 1 en sí no aumenta el riesgo de cáncer”.

Y Wild señaló que los nuevos hallazgos solo muestran una
asociación entre la diabetes tipo 1 y un mayor riesgo de
cáncer, no que la diabetes tipo 1 sea una causa directa del
aumento en el riesgo.

Otro experto en diabetes dijo que no está claro que haya una
relación causal entre la diabetes tipo 1 y el riesgo de cáncer.

“Debemos considerar los hallazgos [de los autores del nuevo
estudio] con precaución”, dijo el Dr. Joel Zonszein, director
del Centro Clínico de la Diabetes del Centro Médico Montefiore,
en la ciudad de Nueva York. “Los pacientes con diabetes tienen
suficientes problemas, no necesitan que el cáncer sea otra de
sus complicaciones”.

Dijo que la falta de un motivo plausible de que la diabetes
tipo 1 pudiera provocar un aumento en ciertos tipos de cáncer
le hace sospechar que los hallazgos del estudio podrían tener
otra explicación.

Zonszein planteó que es posible que los pacientes del estudio
fueran mal diagnosticados o mal clasificados en los registros
nacionales utilizados para la investigación. Algunos podrían
haber tenido diabetes tipo 2, en lugar de diabetes tipo 1,
sugirió. Esta confusión podría haber ocurrido porque todos los
pacientes que los investigadores observaron recibían insulina,
dijo.

Los hallazgos del informe aparecen en la edición del 29 de
febrero de la revista Diabetologia.

Para el estudio, Wild y sus colaboradores recolectaron datos de
registros nacionales sobre más de 9,000 cánceres que sufrían
personas que tenían diabetes tipo 1 de Australia, Dinamarca,
Finlandia, Escocia y Suecia. Compararon a las personas con
diabetes tipo 1 con personas de la población general de cada
país.

Al observar todos los cánceres en combinación, el equipo de
Wild no encontró un aumento en el riesgo de cáncer en los
hombres con diabetes tipo 1. Pero las mujeres con diabetes tipo
1 experimentaron un aumento del 7 por ciento en el riesgo de
cáncer, señalaron los autores del estudio.

La falta de un riesgo general de cáncer en los hombres con
diabetes tipo 1 se debió sobre todo a una reducción aparente
del 44 por ciento en el riesgo de cáncer de próstata, apuntó
Wild.

Cuando se eliminaron del análisis los datos de los cánceres
específicos según el sexo (como el de próstata y de mama), se
observó un aumento en el riesgo de cáncer tanto en los hombres
como en las mujeres con diabetes tipo 1. El aumento en el
riesgo fue de un 15 por ciento en los hombres y de un 17 por
ciento en las mujeres, dijeron los investigadores.

La diabetes tipo 1 se vinculó con un riesgo de cáncer de
estómago un 23 por ciento más alto en los hombres, y con un
aumento del 78 por ciento en las mujeres, halló el estudio. En
cuanto al cáncer de hígado, el riesgo de los hombres con
diabetes tipo 1 se duplicó, mientras que el riesgo fue un 55
por ciento más alto en las mujeres, señalaron los autores del
estudio.

Pero las mujeres con diabetes tipo 1 tenían un 10 por ciento
menos de probabilidades de desarrollar un cáncer de mama, dijo
Wild.

Dado que muchos de esos cánceres son poco comunes, el riesgo
real es leve, añadió Wild.

Además, el riego de cáncer pareció ser más alto poco después
del diagnóstico de diabetes tipo 1, comentó. En el primer año
tras un diagnóstico de diabetes, el riesgo de cáncer aumentó en
más del doble en ambos sexos. Cuanto más tiempo había sufrido
una persona de diabetes tipo 1, más bajas eran las
probabilidades de un diagnóstico de cáncer, señaló.

Después de unos 20 años, el riesgo de cáncer bajó hasta
equipararse con el de la población general en los hombres. En
las mujeres, el riesgo se redujo casi a la normalidad en apenas
cinco años, según el estudio.

El aumento reportado en el riesgo de cáncer poco después de un
diagnóstico de diabetes tipo 1 podría deberse a la detección de
cánceres que ya existían, sugirieron los investigadores.

Aunque la diabetes tipo 1 no se ha vinculado con factores del
estilo de vida como la diabetes tipo 2, Wild anotó que los
cambios en el estilo de vida podrían ayudar a reducir el riesgo
de cáncer.

“Los cambios en el estilo de vida para reducir el riesgo de
cáncer, como evitar fumar [y mejorar] la gestión del peso y la
actividad física, son importantes para las personas con
diabetes tipo 1, sobre todo porque esos factores afectan al
riesgo de varios de esos cánceres”, dijo Wild.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

FUENTES: Sarah Wild, Ph.D., professor, epidemiology, University
of Edinburgh, United Kingdom; Joel Zonszein, M.D., director,
Clinical Diabetes Center, Montefiore Medical Center, New York
City; Feb. 29, 2016, Diabetologia

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Feb 18

Productos lácteos: American Diabetes Association®

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Leche y yogur con bajo contenido de grasa

Incluir productos lácteos en su alimentación es una manera
fácil de consumir calcio y proteína de alta calidad. De
postre, se puede comer muchos productos lácteos como el yogur
descremado, con apenas 15 gramos de carbohidratos y 100
calorías por recipiente de 6 onzas.

¿Cuáles son las mejores opciones?

Las mejores opciones de productos lácteos son:

  • Leche descremada o con bajo contenido de grasa (1%)
  • Yogur descremado (regular o griego) sin sabor
  • Yogur descremado (regular o griego)
  • Leche de soya fortificada y sin sabor

Si tiene intolerancia a la lactosa o no le gusta la leche,
como fuente de calcio y vitamina D, pruebe la leche
fortificada de soya, la leche de arroz o la leche de
almendras.

Consejos generales:

  • Cada porción de 1 taza de leche o una porción de 6 onzas
    de yogur contiene aproximadamente 12 gramos de carbohidratos
    y 8 gramos de proteína. El yogur griego tiene más proteína
    que el yogur regular, con aproximadamente 12 gramos por
    porción de 6 onzas.
  • Si está tratando de comenzar a consumir productos lácteos
    con menor contenido de grasa, dese tiempo para acostumbrarse
    al sabor y la textura diferente. Por ejemplo, primero cambie
    la leche entera por la de 2%. Luego tome leche de 1% o
    descremada.
  • Pasar de leche entera a la 1% recorta 70 calorías y 4
    gramos de grasa saturada ¡de cada porción!

Consejos para quienes cuentan
carbohidratos

1 taza de leche o yogur equivale a una fruta pequeña o una
rebanada de pan.

Consejos para el Método del plato
Su plan de alimentación indica 8 onzas de leche. Si no toma
leche, puede sustituir otro alimento con carbohidratos como
yogur, una fruta o un panecillo pequeño.

Consejos para usar el índice glucémico
La leche tiene un bajo índice glucémico, o sea que escoja
productos lácteos de bajo contenido de grasa que se adecúen a
sus comidas.


Lea “¿Qué puedo tomar?” si desea pautas adicionales sobre
bebidas.

  • La última revisión: November 20, 2013
  • última edición: April 29, 2014


Diabetes Forecast lp-what-can-i-eat,

Más información en diabetes.org


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Feb 17

La pérdida de sueño podría vincularse con un mayor riesgo de MedlinePlus en español

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Imagen de noticias HealthDay

SÁBADO, 13 de febrero de 2016 (HealthDay News) — Los chicos
adolescentes que duermen muy poco en una fase particular del
sueño podrían estar en riesgo de desarrollar diabetes tipo 2,
sugiere un nuevo estudio.

La investigación se enfocó en el “sueño de ondas lentas”, una
etapa importante del sueño que ayuda a las personas a almacenar
los recuerdos y a recuperarse tras la privación de sueño. Ese
tipo de sueño también se asocia con unos niveles más bajos de
la hormona del estrés, el cortisol, y con una reducción de la
inflamación, explicaron los autores del estudio.

El estudio evaluó a 700 niños de 5 a 12 años. Poco más de la
mitad de los participantes eran chicos. Los investigadores
siguieron a unos 420 de los niños ocho años más tarde.

Los chicos que perdieron la mayor cantidad de sueño de ondas
lentas entre la niñez y la adolescencia tenían un riesgo más
alto de desarrollar resistencia a la insulina que aquellos
cuyos totales de sueño de ondas lentas permanecieron bastante
estables con el paso de los años.

La resistencia a la insulina aumenta el riesgo de sufrir de
diabetes tipo 2, y también se vincula con una mayor cantidad de
grasa abdominal y problemas de la atención, anotaron los
autores del estudio. Los investigadores no hallaron un vínculo
entre las cantidades de sueño de ondas lentas y esos problemas
en las chicas.

“La noche después de sufrir una privación de sueño, todos
dormimos significativamente más en la fase de ondas lentas para
compensar la pérdida”, explicó en un comunicado de prensa de la
Universidad Estatal de Pensilvania el autor del estudio, Jordan
Gaines, candidato doctoral en neurociencias de la universidad
en College Park, Pensilvania.

“También sabemos que perdemos sueño de ondas lentas con más
rapidez a principios de la adolescencia. Dado el rol
restaurador del sueño de ondas lentas, no nos sorprendió hallar
que los procesos metabólicos y cognitivos [mentales] se vieran
afectados durante este periodo del desarrollo”, añadió Gaines.

La asociación observada en el estudio no prueba una relación
causal. Se necesita más investigación para confirmar los
hallazgos y determinar si hay un vínculo entre unas cantidades
más bajas de sueño de ondas lentas y un aumento en el riesgo de
resistencia a la insulina en otros grupos de edad, plantearon
los investigadores.

“Mientras tanto, podemos usar estos hallazgos como punto de
partida para trabajos futuros sobre la conexión entre el sueño
y la salud. Lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos
ahora es mantener un horario regular de sueño, para no
privarnos de más sueño de ondas lentas del que ya perdemos de
forma natural con la edad”, dijo Gaines.

El estudio se presentó el sábado en la reunión anual de la
Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (American
Association for the Advancement of Science) en Washington, D.C.
Las investigaciones presentadas en reuniones se deben
considerar preliminares hasta que se publiquen en una revista
médica revisada por profesionales.

Artículo por HealthDay, traducido por Hola Doctor

FUENTE: Penn State University, news release, Feb. 13, 2016

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Feb 05

Estar sentado durante horas podría aumentar el riesgo de MedlinePlus en español

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MARTES, 2 de febrero de 2016 (HealthDay News) — Estar sentado
por periodos largos podría aumentar el riesgo de diabetes tipo
2, aunque se haga ejercicio, informan unos investigadores.

Cada hora adicional en una postura sedentaria, ya sea
trabajando en la computadora u holgazaneando en el sillón
reclinable, parece aumentar las probabilidades de diabetes tipo
2 en un 22 por ciento, señalaron los autores del estudio.

“Hallamos que las personas con diabetes pasan más tiempo
sentadas que las personas sin diabetes, unos 26 minutos más” al
día, apuntó la investigadora líder, Julianne van der Berg, de
la Universidad de Maastricht en los Países Bajos.

Pero advirtió que el vínculo entre estar sentado y la diabetes
es solo una asociación, y no prueba que estar sentado provoque
diabetes tipo 2. “No podemos sacar ninguna conclusión sobre la
causalidad”, dijo.

Esos hallazgos son independientes de cualquier ejercicio de
alta intensidad, como correr o nadar, añadió van der Berg.

“Todos sabemos que la actividad física es importante, pero
ahora vemos que estar sentado es malo”, dijo van der Berg.
“Cuanto más tiempo pase sentado, mayor es su riesgo [de
diabetes tipo 2], independientemente de cuánto ejercicio haga”.

Todavía no se sabe por qué la conducta sedentaria podría tener
un rol en el desarrollo de la diabetes tipo 2, comentó.

Pero dada la alta prevalencia de la diabetes tipo 2 en todo el
mundo y la gran cantidad de tiempo que la gente pasa siendo
sedentaria, estudios como éste son importantes, añadieron van
der Berg y sus colaboradores.

El informe aparece en la edición en línea del 2 de febrero de
la revista Diabetologia.

La diabetes significa que los niveles de azúcar en sangre son
más altos de lo normal. Si la enfermedad no se trata, puede
llevar a enfermedad cardiaca y renal, ceguera y amputaciones de
las extremidades.

El Dr. Joel Zonszein, director del Centro Clínico de Diabetes
del Centro Médico Montefiore, en la ciudad de Nueva York, dijo
que muchos factores aumentan el riesgo de diabetes tipo 2 de
una persona, incluyendo una predisposición genética a la
enfermedad.

La inactividad y la dieta son factores de riesgo conocidos que
aumentan el riesgo, señaló. “Lo que aumenta el riesgo no es
solo el tiempo que pasamos frente a la tele o a la computadora,
sino también el tipo de comida o refrigerios que consumimos
sentados frente a las pantallas”, advirtió.

Para el nuevo informe, los investigadores recolectaron datos
sobre casi 2,500 adultos, con una edad promedio de 60 años, que
participaron en un estudio basado en la población en los Países
Bajos.

Para calcular el tiempo pasado en una postura sedentaria, los
participantes usaron acelerómetros durante ocho días. En ese
periodo, el equipo de van der Berg calculó el tiempo de
sedentarismo al día, la cantidad de descansos sedentarios, los
periodos prolongados de sedentarismo (de 30 o más minutos) y la
duración promedio de esos periodos de sedentarismo. También se
evaluó el azúcar en sangre de los participantes.

Los investigadores hallaron que el 56 por ciento de los
participantes tenían un azúcar en sangre normal, el 15 por
ciento tenían un azúcar en sangre elevado, y el 29 por ciento
sufrían de diabetes tipo 2.

Las personas con diabetes tipo 2 pasaban el mayor tiempo de
sedentarismo (hasta 26 minutos más al día) en comparación con
los que tenían un azúcar en sangre elevado o normal, apuntaron
los investigadores.

Pero no se encontró ninguna conexión con la cantidad de
momentos en que se dejaba de ser sedentario, la cantidad de
descansos prolongados ni la duración de los descansos y la
diabetes, según el informe.

“Este estudio muestra que para evitar o retrasar la diabetes,
independientemente de la actividad física de alta intensidad,
las personas en riesgo deben ser conscientes de, y evitar o
reducir, la cantidad de tiempo que pasan siendo sedentarias”,
aconsejó Zonszein.

Artículo por HealthDay, traducido por Hola Doctor

FUENTES: Julianne van der Berg, M.Sc., Maastricht University, the
Netherlands; Joel Zonszein, M.D., director, Clinical Diabetes
Center, Montefiore Medical Center, New York City; Feb. 2, 2016,
Diabetologia, online

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Ene 21

síntomas y factores de riesgo

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iStock_David Marchal_000021762141_Small

Como su nombre lo indica, el cáncer de la vejiga, ocurre en
este órgano que tiene forma de globo, que se encuentra en el
área pélvica y que se encarga de guardar la orina. Si bien por
lo general el cáncer de la vejiga afecta a los adultos mayores,
puede suceder a cualquier edad. Si te interesa conocer cuáles
son los síntomas y factores que aumentan el riesgo de padecer
este tipo de cáncer, no dejes de leer…

En la mayoría de los casos, el cáncer de la vejiga se diagnostica en
una etapa temprana, cuando se puede contrarrestar con
tratamiento. Sin embargo, por esa misma razón, el cáncer de la vejiga puede volver a
aparecer
y por eso debe ser controlado durante muchos años
después de finalizado el tratamiento para evitar que se
desarrolle de nuevo.

El cáncer de la vejiga es más común en los hombres que en las
mujeres. Sin embargo, las mujeres también pueden presentarlo.
Los síntomas de este tipo de cáncer son los siguientes:

El cáncer ocurre cuando hay un crecimiento anormal de las
células de la vejiga en que se multiplican irregularmente. Pero
¿cuándo aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de la vejiga? A
continuación damos un vistazo a los factores de riesgo:

  • Fumar aumenta el riesgo de sufrir cáncer de
    la vejiga
    porque se acumula químicos perjudiciales en tu
    orina. Cuando fumas, los tóxicos son procesados por tu cuerpo
    y expulsados a través de la orina. Estos tóxicos dañan la
    vejiga.
  • Estar expuesto a sustancias químicas perjudiciales como las
    que se usan en las fábricas de cuero, textiles y colorantes.
  • Quimioterapia y radioterapia. Sí, por
    irónico que parezca, hay estudios que indican que las mujeres
    que fueron tratadas con estos métodos para combatir el cáncer
    cervical, aumentaron su riesgo de padecer cáncer de la
    vejiga.
  • Infecciones urinarias recurrentes. Si has
    tenido varias infecciones como cistitis por ejemplo, puede que tu riesgo
    aumente.
  • Si tuviste cáncer de la vejiga, puede volver a aparecer.
  • Historia familiar de cáncer de la vejiga.
  • Defectos congénitos (de nacimiento) en la vejiga.
  • La edad: este tipo de cáncer ocurre por lo general en las
    personas mayores de 65 años. Es raro que ocurra antes de los 40
    años de edad.
  • La raza: si eres blanco, el riesgo es más alto.
  • Ser hombre, puesto que lo desarrollan con más frecuencia
    que las mujeres.

Si tienes alguno de estos síntomas o si alguno de estos
factores de riesgo se aplican en tu caso, consulta a tu médico.
¡No esperes!

 

Imagen © iStock / David Marchal

Permalink:
http://www.vidaysalud.com/diario/cancer/cancer-de-la-vejiga-sintomas-y-factores-de-riesgo/

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Ene 21

Los deportes de contacto aumentan el riesgo de trastorno degenerativo en los jugadores aficionados

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Soccer player hitting ball with head

Los científicos recientemente descubrieron pruebas respecto
a la mayor susceptibilidad de los jugadores profesionales de
fútbol americano a sufrir una enfermedad degenerativa
progresiva: la encefalopatía traumática crónica (CTE, por sus
siglas en ingles) que es producto de repetidos traumatismos
cerebrales
. Ahora, los científicos de la sede de la Mayo
Clinic en Florida descubrieron una cantidad importante y
sorprendente de encefalopatía traumática crónica entre los
varones que participaron como aficionados en deportes de
contacto durante la adolescencia.

Alrededor del 33 por ciento de esos hombres que donaron sus
cerebros al banco cerebral de la Mayo Clinic mostraba evidencia
patológica de encefalopatía traumática crónica, afección que
sólo puede diagnosticarse después del fallecimiento.

El estudio de Mayo fue publicado en la edición de diciembre de
Acta Neuropathologica y vincula a los deportes de
contacto practicados por aficionados (fútbol americano, boxeo,
lucha libre, rugby, básquetbol, béisbol y otros también propios
de los años escolares) con el desarrollo de la encefalopatía
traumática crónica, afección que cuando es grave puede afectar
el ánimo, el comportamiento y la cognición.

“El 32 por ciento de encefalopatía traumática crónica
descubierta en el banco cerebral es una cifra sorprendentemente
alta para la frecuencia que tiene la patología
neurodegenerativa en la población general”, comenta el autor
principal del estudio, Kevin Bieniek, estudiante de
predoctorado en el Programa sobre neurobiología de las
enfermedades de la Escuela de Posgrado de Mayo.

“Si una de cada tres personas que participa en deportes de
contacto más adelante desarrolla la patología de la
encefalopatía traumática crónica, eso puede ser un verdadero
problema”, anota Bieniek. Queda todavía por determinar si los
cambios cerebrales provocan algún efecto observable en el
comportamiento o en la cognición de los antiguos deportistas.

Este estudio es el primero en aplicar el criterio para
encefalopatía traumática crónica establecido este año por el
Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes
Cerebrovasculares (NINDS, por sus siglas en inglés) para buscar
la incidencia de la enfermedad entre jugadores no
profesionales, apostilla el Dr. Dennis Dickson, autor experto
del estudio y neuropatólogo de la Mayo Clinic.

“El informe de Bieniek es la primera descripción detallada
sobre la patología de la encefalopatía traumática crónica en un
banco cerebral que aplica esos criterios y como tal, es un
trabajo revolucionario. Fue sorprendente la frecuencia con la
que él encontró la patología de la encefalopatía traumática
crónica entre los antiguos jugadores de deportes de contacto, y
es una patología que antes no se reconocía”, señala el Dr.
Dickson, en cuyo laboratorio trabaja Bieniek.

“El objetivo del estudio no es disuadir a niños y adultos de
participar en deportes, pues creemos que eso aporta grandes
ventajas para la salud mental y física; sin embargo, es
fundamental que la gente tenga cuidado y se proteja la cabeza. La
concienciación sobre la encefalopatía traumática crónica
permitirá poner mayor énfasis en que los deportes de contacto
sean más seguros, a través de mejores equipos protectores y
menos contacto directo entre cabezas”, explica
Bieniek.

Bieniek dirigió el equipo que examinó los expedientes clínicos
de 1721 casos del banco cerebral de la Mayo Clinic y descubrió
a 66 hombres con participación documentada en deportes de
contacto durante la adolescencia y primeros años de juventud.
Cuando los investigadores examinaron el tejido cerebral de esos
casos, 32 por ciento mostró la patología de la encefalopatía
traumática crónica; en cambio, ninguno de los 198 cerebros de
las personas sin participación documentada en deportes de
contacto, entre ellas 66 mujeres, mostró la patología de la
encefalopatía traumática crónica.

Los científicos también compararon varias características
clínicas y genéticas entre los casos con y sin patología de la
encefalopatía traumática crónica y descubrieron dos marcadores
genéticos que parecían ser capaces de modificar el riesgo de
desarrollar encefalopatía traumática crónica. “Es necesario
estudiar más a fondo esos marcadores en un grupo mayor de casos
de encefalopatía traumática crónica, aunque pueden ser muy
importantes para determinar si una persona corre más riesgo de
desarrollar esos cambios en el cerebro”, asevera Bieniek.

Bieniek anota que el banco cerebral de la Mayo Clinic incluye
donantes fallecidos con varios trastornos de demencia. “Se
decidió examinar el banco cerebral de trastornos
neurodegenerativos porque la encefalopatía traumática crónica
descubierta en las personas mayores rara vez ocurre
aisladamente”, dice Bieniek. “Muchos de los casos de
encefalopatía traumática crónica anteriormente informados
mostraron también otras patologías neurodegenerativas, además
de la propia de la enfermedad; por tanto, los mismos factores
de riesgo capaces de aumentar el peligro de sufrir otras
enfermedades neurodegenerativas muy bien pueden desempeñar una
función en el desarrollo de la encefalopatía traumática
crónica”, concluye.

El equipo de la investigación incluyó al Dr. Owen Ross, Ronald
Walton, Alexandra Ortolaza, Amelia Johnston, Pamela Desaro, el
Dr. Kevin Boylan, el Dr. Neill Graff-Radford, el Dr. Zbigniew
Wszolek, la Dra. Rosa Rademakers y el Dr. Bradley Boeve, todos
de la Mayo Clinic; a Kerry Cormier del Sistema de Atención
Médica de Boston, Departamento de Asuntos de Veteranos de EE.
UU.; y a la Dra. Ann McKee de la Universidad de Boston y del
Sistema de Salud de Boston, Departamento de Asuntos de
Veteranos de EE.UU.

El estudio fue financiado por los subsidios P50 NS072187, R01
NS076471, R01 NS078086, UO1 NS086659-01 y P30 AG13846 de los
Institutos Nacionales de Salud. Más apoyo provino de una
donación sin restricciones de Carl Edward Bolch Jr. y Susan
Bass Bolch, así como de subsidios del Departamento de Asuntos
de Veteranos, del Instituto de Legado Deportivo, del Comité
Nacional Ejecutivo para Estándares del Equipo Deportivo, de la
Liga Nacional de Fútbol Americano, de la Fundación Andlinger y
de World Wrestling Entertainment.

 

Para más información de la Mayo Clinic haz clic en el
logotipo:

Copyright © 2016 por Mayo
Clinic.  Todos los derechos reservados.

Imagen © iStock / viafilms

Actualización de un artículo originalmente publicado en el
2011.

Permalink:
http://www.vidaysalud.com/diario/ninos-y-adolescentes/los-deportes-de-contacto-aumentan-el-riesgo-de-trastorno-degenerativo-en-los-jugadores-aficionados/

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Ene 20

Recuperar el sueño podría revertir el riesgo de diabetes tipo 2 vinculado con la pérdida de sueño, según un estudio: MedlinePlus en español

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Imagen de noticias HealthDay

LUNES, 18 de enero de 2016 (HealthDay News) — Aunque
investigaciones anteriores advierten de que la privación de
sueño podría aumentar el riesgo de diabetes tipo 2, un nuevo
estudio sugiere que “recuperar” el sueño podría revertir ese
riesgo, al menos a corto plazo.

Dormir poco durante la semana con la idea de dormir mucho
durante el fin de semana es un patrón común en Estados Unidos,
según los autores del estudio. E investigaciones anteriores han
sugerido que dormir solo cuatro o cinco horas por noche puede
aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 en casi un 20 por ciento.

Pero el nuevo estudio insinúa que el riesgo podría revertirse
con apenas dos días de sueño adicional.

“Tengo que decir que este es un estudio controlado pequeño a
muy corto plazo en que solo participaron hombres sanos”, dijo
la autora líder del estudio, Josiane Broussard, profesora
asistente de investigación del Laboratorio del Sueño y la
Cronobiología de la Universidad de Colorado, en Boulder.

“En la vida real, uno perdería sueño todas las semanas, así que
no sabemos si recuperar el sueño puede ofrecer este tipo de
mejora del riesgo en ese contexto. Pero la moraleja de este
trabajo es que, al menos en términos del riesgo de diabetes,
parece que uno no esté condenado necesariamente si pierde
sueño”, dijo Broussard.

Los hallazgos del estudio aparecen en la edición en línea del
18 de enero de la revista Diabetes Care.

Inicialmente, a 19 hombres jóvenes sanos y delgados se les
permitió dormir hasta 8.5 horas por noche (entre las 11 p.m. y
las 7 a.m.) durante cuatro noches consecutivas en un
laboratorio del sueño. Durmieron en promedio 7.8 horas por
noche, dijeron los autores del estudio.

El periodo “normal” de sueño de cuatro días se siguió con una
prueba de tolerancia a la glucosa, para ver el riesgo usual de
diabetes de los jóvenes.

Entonces, se asignó al mismo grupo a un horario de privación
del sueño controlado en el laboratorio. Cada voluntario solo
pudo dormir 4.5 horas por noche (entre la 1 a.m. y las 5:30
a.m.) durante cuatro noches consecutivas. Tras las cuatro
noches, se sometieron a otra prueba de tolerancia a la glucosa.
En promedio, los hombres durmieron 4.3 horas por noche, dijeron
los investigadores.

Después de ese periodo, los hombres recibieron dos días de
“recuperación” del sueño. Se les permitió dormir hasta 12 horas
en el primer día de recuperación (de las 10 p.m. a las 10 a.m.)
y hasta 10 horas de sueño en el segundo día de recuperación (de
las 10 p.m. a las 8 a.m.). Después de ese horario de sueño se
hicieron una prueba de glucosa (azúcar en sangre). En promedio,
los hombres durmieron 9.7 horas por noche.

El estudio mostró que los hombres experimentaron una reducción
del 23 por ciento en la sensibilidad a la insulina, en
comparación con los niveles normales, tras cuatro días de
dormir poco. De forma similar, una medida clave del riesgo de
diabetes llamada “índice de disposición” (que se basa en la
interacción entre la sensibilidad a la insulina y la respuesta
aguda de insulina al azúcar en sangre) también se redujo en un
16 por ciento tras la restricción del sueño.

Pero las pruebas tras dos días de recuperación del sueño
mostraron que tanto los niveles de sensibilidad a la insulina
como el índice de disposición repuntaron completamente después
de recuperar el sueño, apuntaron los investigadores.

Los investigadores concluyeron que la recuperación del sueño
podría revertir el impacto negativo a corto plazo de la pérdida
de sueño sobre el riesgo de diabetes, al menos en hombres
jóvenes por lo demás sanos.

“En realidad no se sabe si un prediabético o una persona con
sobrepeso se recuperaría”, advirtió Broussard. “Y aunque
plantearía la hipótesis de que las mujeres (que también sufren
deterioro cuando se ven privadas de sueño) también mejorarían,
podría haber una diferencia en su grado de mejora. Este estudio
plantea muchas más preguntas de las que contestamos”.

Frank Scheer, profesor asociado de medicina de la Facultad de
Medicina de la Universidad de Harvard y neurocientífico del
Hospital Brigham and Women’s, en Boston, se hizo eco de ese
punto.

“Este es uno de los primeros estudios bien controlados sobre
los efectos de la recuperación del sueño en la regulación del
control de la glucosa, usando un diseño relevante de
restricción y recuperación del sueño durante la semana y el fin
de semana”, comentó.

Pero añadió que “se necesitan estudios de seguimiento para
evaluar si la recuperación del sueño en el fin de semana es
igual de efectiva cuando el horario de sueño restringido
durante la semana ocurre de forma repetida, semana tras semana,
como nos pasa a muchos”.

Además, dijo Scheer, el estudio se hizo con gente sana, así que
será importante ver si los resultados son similares en personas
con prediabetes o diabetes tipo 2, o en personas con trastornos
crónicos del sueño.

Artículo por HealthDay, traducido por Hola Doctor

FUENTES: Josiane L. Broussard, Ph.D., assistant research
professor, Sleep and Chronobiology Laboratory, department of
integrative physiology, University of Colorado, Boulder; Frank
Scheer, Ph.D., associate professor of medicine, Harvard Medical
School, and neuroscientist, division of sleep and circadian
disorders, departments of medicine and neurology, division of
sleep medicine, Brigham and Women’s Hospital, Boston; Jan. 18,
2015, Diabetes Care, online

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